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lunes, 19 de septiembre de 2011

Arrietty, el colorido mundo de Yonebayashi


Arrietty, esa película que agranda su recuerdo conforme pasan los días, con un argumento simple a la vez de complejo, con una banda sonora impresionante... Muchas cosas se podrían decir de esta película. Y es que el nuevo film del Studio Ghibli cautivó a Japón entero, y lo mereció. Ya que cuenta con una historia tan simple como rica en matices.

Un mundo visual


La película se caracteriza en todo momento por ese toque mágico de las películas más recientes del Studio. Yonebayashi logra recrearnos el mundo de Arrietty, hace que nos metamos en él haciendo cosas tan sencillas como aumentar los sonidos y su intensidad. Una tarea sin apenas dificultad como coger un terrón de azúcar se puede convertir en una auténtica escalada al Everest. Un universo preciosista y muy bien recreado es el que nos presentó Arrietty y el mundo de los diminutos.

El choque entre dos mundos


La relación entre Arrietty y Sho es errática, y aunque ambos sientan curiosidad por el otro, la atadura de sus mundos, sus prejuicios, no les dejan ver lo que hay detrás de la persona. Sin embargo, Arrietty logra romper esa cuerda que la ataba, y con la ayuda de Sho, ambos crean una amistad basada en la tolerancia y el respeto mutuo. Arrietty, con unas ganas de vivir tremendas, y Sho a punto de operarse del corazón, nos presentan mundos muy diferentes el uno del otro, y que aunque finalmente estén destinados a separarse, ambos se llevan un pedacito del otro, que siempre quedará en el recuerdo allá donde vayan.

El toque de Miyazaki


Como siempre cuando interviene Miyazaki en alguna obra, ha dejado su huella. Por ejemplo, en Arrietty. No he visto un personaje más carismático en Ghibli desde San, de la Princesa Mononoke. Arrietty se nos presenta como una atípica heroína Miyazaki, ya que en este caso tendría limitaciones físicas a la hora de relacionarse con el mundo. Otros temas, como el respeto a la naturaleza, o la idea de la película de 'tomar prestado' pueden tomarse como muestra de la influencia que Miyazaki ejerció sobre esta película. Además del excelente guión, sencillo, pero lleno de matices. Muchos dicen que al argumento le falta un toque de fuerza. ¿Es que en las películas deben de haber muertes, asesinatos, accidentes, tiros? No, precisamente Miyazaki y Yonebayashi han sabido pararse a mirar los pequeños detalles, a disfrutar de cada instante, y a ofrecernos esta interesante historia con la mejor de las tecnologías en animación.

Una banda sonora celta

Otra de las claves de la película es la banda sonora de toque celta que nos ofrece Cécile Corbel. Un trabajo extraordinario, que de buen seguro estará en nuestras estanterías después de la campaña de Navidad. A la altura del mejor Hisaishi, Cécile compone una banda sonora muy alegre, con mucha arpa y multitud de temas vocales, algo poco frecuente en el Studio Ghibli. El resultado por separado es muy apreciable, pero juntándolo a las imágenes, se adapta perfectamente al estilo del film. Como muestra, os dejo The Neglected Garden y Sho's lament, temas de este maravilloso BSO:




La opinión de 'El Comentarista'


Un film exquisito, con un corte preciosista y celta, y que extrañamente ha sido concebido en la época en que vivimos, en la que no se da valor a prácticamente nada. Además, la película en cine es impresionante, y la sensación de estar allí, de que no sólo se proyectan películas comerciales made in USA sino que, de vez en cuando, hay sitio en la cartelera para películas como esta. El resultado del film ha sido muy bueno, y el resultado que obtuvo en Japón es merecidísimo. Además, el Studio Ghibli gana un colaborador de lujo como Hiromasa Yonebayashi, que en esta su primera película, nos ha demostrado completamente que se formó en Ghibli, ya que esa manera de percibir la realidad la lleva en las venas. Los que no hayáis ido a verla al cines estáis tardando, que en una semana la quitan.

Trailer español


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