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domingo, 16 de diciembre de 2012

Del vicio al virtuosismo: Chihiro y Aristóteles

Si hay algo que nos muestra la película "El viaje de Chihiro" es una transformación. El personaje principal, Chihiro, comienza la película con un carácter (que analizaremos en profundidad más adelante) y la termina con un cambio global. Un camino, un proceso por el que pasa Chihiro, le deja huella. El objetivo de esta entrada es servirme de una película como "El viaje de Chihiro" para ilustrar algunos de los pensamientos del filósofo griego Aristóteles. Para poder precisar qué puede tener que ver Chihiro con Aristóteles, veremos la clasificación de la personalidad aristotélica.

Arsitóteles, en "Ética Nicomáquea" y "Ética eudemia", nos expone dos tipos de carácter, completamente opuestos. Uno es un modelo a seguir, y el otro representa aquello que debemos evitar (dejando de lado el ser perfecto y aquél que vive como una bestia). Así pues, Aristóteles realiza una clasificación de cuatro tipos principales de carácter: virtuoso, moderado, intemperante y vicioso. Pongamos un ejemplo de cada uno. En el caso del virtuoso, imaginemos que una persona encuentra una cartera en la calle. Siguiendo su propia conciencia, este sujeto será capaz de devolver la cartera, y por lo tanto actuar de forma correcta, pero a la vez estará siguiendo sus deseos. Es decir, el deseo coincide con la decisión y acción correctas. El siguiente escalón sería el personaje moderado, que siguiendo con el ejemplo propuesto, sería capaz de devolver la cartera pero contradiciendo sus deseos, es decir, desearía quedarse con el dinero, pero su moral se lo impide. Una persona intemperante sería, por ejemplo, la rana cuando acepta el oro del Sin Cara (kaonashi), aun sabiendo que está mal. El batracio tiene conocimiento de la moral y la ética, pero su voluntad es débil, y sucumbe ante el deseo. El último caso sería el del vicioso, como el Sin Cara cuando entra en la casa de los baños y cede ante la avaricia y la gula (1). 

Habiendo expuesto, aunque apenas haya sido un esbozo, los tipos de personalidad que Aristóteles proponía, puedo ya afirmar que Chihiro sufre cambios totales durante la película. Su punto de partida es el carácter vicioso (quizás tirando más a intemperante) y claramente llega al virtuosismo, aunque sólo a base de esfuerzo. 

Chihiro comienza la película con una queja continua. Sabe que la mudanza era inevitable y esto va a ser mejor para su familia, y por tanto para ella, pero aun así se queja continuamente centrándose únicamente en los aspectos negativos de todo lo que la rodea. Chihiro no llega a ser viciosa. En realidad no hay escenas de la película que nos demuestren que Chihiro llega a actuar de forma moralmente incorrecta. Pero tampoco actúa de forma virtuosa. Es ese "pasotismo moral" del que adolece el que considero una forma de carácter vicioso. Si puedes actuar bien, ayudando a los demás, y no lo haces, ¿acaso no estás actuando de forma amoral?

Aun más que eso, Chihiro nunca tuvo un mal fondo. De hecho, quienes caen en lo intemperante, al comer la comida del restaurante sin haber pedido permiso, son sus padres (con la intención de pagar, sí, pero el hecho es que no habían pedido permiso). En este momento, Chihiro se topa con multitud de cambios a su alrededor. Con las figuras paternas ausentes, ha de tomar las riendas. Su "pasotismo moral" ya no es válido. Se ve forzada a evolucionar éticamente.

Una de las tareas que forman más a una persona es el trabajo. La sensación de responsabilidad y de haber cumplido con tu obligación tienen un valor psicológico inconmensurable, y el individuo que  trabaja gana confianza en sí mismo. En este sentido, el primer paso de Chihiro para llegar al virtuosismo es pedir un trabajo a Yubaba. Su transformación en Sen como una persona dedicada al trabajo exclusivamente es muy gráfica. Digamos que Chihiro queda como su parte emocional, separada de la trabajadora y calculadora Sen. Es el momento en el que Haku le recuerda su auténtico nombre cuando Chihiro y Sen se funden en un sólo y mejorado ser. El punto de inflexión en la vida laboral de Chihiro o Sen en la Casa de los Baños se produce cuando tiene que atender al Dios Pestilente. Cuando acaba su trabajo, éste se transforma en el Dios del Río. Pero no sólo el cliente sale beneficiado: el hecho de que Chihiro quitara la suciedad tangible del Dios del Río implica que ella quitó  su "suciedad espiritual" también. Desde entonces, Chihiro gana confianza en sí misma, hasta tal punto de dominar las situaciones, como cuando consigue que el Sin Cara abandone la Casa de los Baños. Chihiro ya había dejado atrás el vicio, ¿por qué no trasladar este cambio al Sin Cara? Cuando éste ve cómo el oro, que es lo que se aprecia en la Casa de los Baños, no adquiere valor ninguno ante los ojos de Chihiro, abandona el camino de la avaricia para conseguir un trabajo y evolucionar como lo hizo Sen, trabajando para Zeniba. 

El punto cumbre de la transformación de Chihiro se produce cuando es capaz de discernir entre lo que es real y lo que no, ético y no ético, cuando se da cuenta de que cómo unos cerdos iban a ser sus padres, y afirma que "aquí no están mis padres", cuando logra romper el contrato que la mantiene unida con la Casa de los Baños. En ese punto, su personalidad está formada, y es virtuosa. La transformación se ha completado, y la película cobra un sentido completo.

Nuestro carácter se forma en la adolescencia. Una interpretación muy personal de la película es que la estancia en la Casa de los Baños representa la adolescencia de Chihiro, una época confusa y sin mucho sentido pero que es donde se desarrolla realmente la personalidad del individuo. Ella logró formarse en el virtuosismo, sin embargo, otros, como Haku, cayeron en alguna forma de vicio (en el caso de Haku, el hacer lo que fuera por aprender la magia de Yubaba, incluso delinquir). Chihiro se torna en un personaje admirable desde el punto de vista aristotélico, y en un gran ejemplo para todos. Ojalá siempre se cambiara para bien. (2)

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(1) No quiero introducir ningún matiz religioso, los menciono sin segundas intenciones.
(2) Muchas gracias por su atención. Si les ha gustado este intento de relacionar filosofía y Ghibli, háganlo saber mediante los comentarios o mencionándome en mi twitter: @ComentaristaStu. Con esto se inaugura la sección "Temas Ghiblianos", donde publicaré ensayos del estilo del que acabáis de leer.